lunes, 2 de abril de 2012

Un nuevo comienzo...


Después de tres años y medio sin pintar ninguna miniatura, debido a un grabe caso de paternidad, y con la dejadez que ello conlleva, me senté un día a pensar en el tiempo que estaba desperdiciando sin dedicarle a este Hobby, que tanto me apasiona y me llena. Por lo tanto, agarro el toro por los cuernos y comienzo de nuevo una nueva etapa en mi vida... Que el tiempo pasa deprisa, y hay que aprovecharlo.

Para motivarme mas, he decidido crear este pequeño rincón donde ir colgado las pequeñas y humildes criaturas que vayan pariendo de mis pinceles; y así, poco a poco, pincelada a pincelada, vayamos viendo como, con un poco de esfuerzo y motivación, todo se puede lograr.

Y ya que entro en materia, lo primero, y si alguien le interesa, daré la chapa contare un poco como me inicie en este Hobby tan curioso, que es el pintado de miniaturas...



Realmente, no penséis que nací con un pincel en la mano o que mis primeras palabras fueron los colores del arco iris... que va, la verdad es que nunca me atrajo la pintura. Pero si el dibujo. ya desde pequeño me gustaba dibujar, y mucho. Tanto, que me lleve mas de una bronca en clase por estar todo el rato haciendo monigotes; Los hacia sobretodo en el pupitre (que gran superficie para pintar, aun no he visto nada mejor), por lo tanto me tenia que quedar a la hora del patio o después de clase limpiándolos.

Como mis sufridos padres veían que me gustaba tanto, me apuntaron a varias academias de dibujo. Y allí, curiosamente, se acrecentó mi aborrecimiento a la pintura. Yo tenia claro, que la pintura no era lo mio.

Estuve unos cuantos años en academias de dibujo, hasta que encontré la ideal. Si, como en una película Norteamericana, encontré a mi profesor soñado. Por fin me sentía a gusto aprendiendo. Aprendí mucho de él; y sobretodo, me lo pase muy bien.

Pero, como todo lo bueno, no duro para siempre. Un día, me dio la mala noticia de que le habían ofrecido un trabajo en Nueva York y tenia que dejar la academia. Yo me alegre por él; incluso estaba orgulloso de que a mi profesor le necesitaran en América... pero, la verdad, es que en el fondo fue un duro golpe para mi; tan duro, que no volví a pisar ninguna academia ni a dibujar mas. ¡Ay, que traumática es la niñez!

La cuestión, es que después de eso, le dedique el cien por cien de mi tiempo a mi otro gran hobby por entonces: los Juegos de Rol... Y no, no he matado nunca a nadie, ni he bebido la sangre de ninguna cabra en ningún ritual Satánico. ¡Por Dios! no voy a entrar en esas estupideces que se contaron por la tele y tanto daño hizo hicieron, que se me hincha la vena... En fin, la cuestión, y para resumir, es que gracias a los Juegos de Rol conocí la empresa que lo cambiaría todo en mi futuro: Games Workshop.


Lo que vi en sus juegos me pareció alucinante. La mezcla perfecta entre el Rol y la estrategia de batalla (de la que siempre he sido muy aficionado en el ordenador). Todo ello, con unas miniaturas increíbles. Solo una pega. Una muy importante. Una que lo condicionaba todo. Era un juego carisimo. Y, como no tenia trabajo (aun estaba estudiando), ni nunca he sido un niño de Papa, pues tuve que dejarlo de lado. Aunque siempre estuve al tanto de ello. Pero poquito a poco, y entrando ya en la difícil adolescencia, el Rol fue desapareciendo...

Y he de decir, a modo reivindicativo, que nunca jamas olvidare esa etapa de jugador de Rol; Ya que los juegos de Rol me han aportado en mi vida dos de mis pilares básicos: La lectura y el pintado de miniaturas.

Hasta que años después, ya trabajando y todo, mientras leía un articulo sobre la próxima adaptación de mi libro de cabecera, y todo hay que decirlo, el mas importante que he leído en mi vida: El Señor de los Anillos (¡Y si, ya lo había leído mucho antes de las dichosas pelis!), me llamo la atención un anuncio donde decían que iban a sacar un juego de estrategia sobre la película. Así que, animado por mi amor a la obra de Tolkien, busque mas información sobre dicho juego. Así descubrí, que aquella empresa que me fascino en su día, era la creadora del juego...



Y este fue el autentico motor. Compre la caja del juego y me adsorbieron las reglas y las miniaturas. No podía parar. Compre miniaturas como para parar un tren (descarrilarlo mas bien). Me gustaba recrear las batallas reflejadas en los libros y en las películas. Y como las partidas quedaban muy feas con las miniaturas sin pintar, comencé mis primeros pasos en el pintado de miniaturas. Descubriendo que aquello de pintar, no era tan malo como me parecía en un principio...

Con el tiempo, fui dejando de lado el juego y centrándome mucho mas en pintar las miniaturas. Y buscando guías de pintado por Internet, fue como descubrí el foro de Spanish Team. Un foro, creado por los mejores pintores de miniaturas de este País, para responder y enseñar las técnicas del pintado y modelado de miniaturas.



Si el juego había sido el motor de mi afición, este foro fue la gasolina... y que gasolina. Con él, descubrí un mundo entero de posibilidades con las miniaturas. vi cosas que ni siquiera había podido soñar que se podría hacer en una simple miniatura. Quede absolutamente alucinado. Y si no me creéis, visitar, por ejemplo,  la pagina de "coolminiornot" y ver las maravillas que pueden hacer gente como: Banshee, Emuse, Arsies, Basajaun, JMPN, etc... por poner tan solo algunos ejemplos de gente Española.

Aquí, mi mundo se expandió. Descubrí otras marca de miniaturas; Otros juegos con ambientaciones diferentes (como mi favorita a día de hoy: Warhammer 40K); Otras escalas... Y, al final, se confirmo un hecho: lo que a mi me iba de verdad, era pintar las miniaturas.

Con las gente del foro, mis auténticos maestros, aprendí, y sigo aprendiendo, un montón. Comencé a probar todas las técnicas que veía. Mi confianza creció y me anime también a probar suerte en concursos. Dejando, desgraciadamente pendientes aun, los mas prestigiosos. Como el "Torrent"; o el "Golden Demon", el concurso de Games Workshop.



Pero sobretodo, lo que mas aprendí, es que en vez de amedrentarme al ver sus creaciones, fue a superarme a mi mismo. A no dejar de evolucionar y aprender. Y me dije que: "si ellos pueden, yo también podre". Reconozco que aun no lo he podido demostrar... ¡pero en ello ando!

Pero, como todo en mi vida, esto no podía durar para siempre... ya que unos años después, fui padre de dos pequeños Orcos de Mordor... Mis ojitos derecho e izquierdo: Eder y Ugaitz.


Por ello, me vi forzado a dejar, entre otras cosas, el pintado de miniaturas... fueron años duros, pero aquí estoy ahora, después de atravesar el duro y árido desierto ¡Vivo! Y Dispuesto a retomar de nuevo mi afición con fuerzas renovadas. A superar barreras y muros formados por pinceles y botes de pintura. Pónganse detrás del foco, que caliente, ilumina las miniaturas y acompáñenme en esta carrera de superación. Juntos, sabremos si, por fin, llego o no a la meta...


Aitor Perez Sainz
1 de Abril del 2012

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